La contaminación del aire también entrá a tu cuerpo por la piel

En zonas muy contaminadas, todos sabemos que debemos tratar de evitar inhalar las toxinas que están flotando alrededor.

Pero un nuevo estudio ha encontrado que cuando se trata de ciertos contaminantes en el aire, llamados ftalatos, nuestra piel puede absorber tanto como estamos respirando. “Somos grandes esponjas para estos productos químicos,” comenta el investigador principal, John Kissel de la Universidad de Washington, en los EE.UU.

Los ftalatos son un grupo  ‘semi-volátil’ de productos químicos que se utilizan para hacer plástico blando y flexible, o como agentes de disolución para otros tipos de materiales, y se encuentran en todos los tipos de cosméticos, fragancias y limpiadores domésticos. Se producen alrededor de 2 millones de ftalatos derivados del petróleo en todo el mundo cada año, y más de 20 tipos diferentes son de uso común.

En los últimos 50 años, se han convertido en los  “plastificantes” más utilizados en el mundo, y hay una creciente preocupación de la exposición prolongada a través del aire en interiores, el polvo y el envasado de alimentos.

Los estudios han demostrado que los ftalatos pueden terminar en nuestro torrente sanguíneo, la leche materna y la orina, y que han sido clasificados como ‘disruptores endocrinos’, ya  que afectan los sistemas hormonales de nuestro cuerpo, tales como los sistemas hormonales de estrógenos y andrógenos.

Las investigaciones preliminares han vinculado ciertos ftalatos a la incidencia de asma, con un estudio del 2008 que sugiere que los humos de calefacción con PVC podrían contribuir al desarrollo de asma en adultos, mientras que la exposición a ftalatos en el hogar podría poner a los niños a un mayor riesgo de asma y alergias. También hay indicios de que la exposición podría conducir a un mayor riesgo de cáncer de mama, pero la investigación aún no ha sido definitiva.

Para la investigación reclutaron a seis voluntarios masculinos sanos y fueron expuestos a concentraciones elevadas de ftalatos (dietil ftalato DEP y di n-butil ftalato DNBP) durante un período de 6 horas en una cámara especial con capuchas respiratorias especializadas que les impidieron la inhalación de cualquiera de los ftalatos, y luego, sin capuchas la semana siguiente. Las únicas otras ropas que estaban autorizados a llevar durante la exposición fueron pantalones cortos, y se colocaron en una dieta restringida y restringieron el uso de productos de cuidado personal 12 horas antes de entrar en la cámara.

Las concentraciones de metabolitos fueron menores cuando los participantes fueron expuestos a aire de la cámara mientras llevaba una capucha, pero los niveles seguían siendo sustancialmente más altos que los niveles medidos antes de que los participantes entrarán en la cámara, lo que indica una absorción importante de DEP y DNBP mientras que los participantes llevaban una capucha” informaron los investigadores.

El equipo encontró que la absorción dérmica de DEP fue un 10% más alto que su ingesta de inhalación y la absorción dérmica de DNBP fue del 82% de su ingesta de inhalación. Además observaron que a mayor edad del participante, más altas son las captaciones dérmicas tanto de DEP y DNBP desde el aire. En el caso del DEP la absorción en la piel en los participantes de 66 años de edad, fue cinco veces mayor que en los participantes de 27 años de edad, y la absorción del DNBP fue siete veces mayor.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, por lo que si realmente no nos protege contra estas sustancias químicas de uso común, eso es un problema.

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