Los bocadillos de media noche nos están haciendo gordos

En este momento, más de 1.9 millones de adultos mayores de 18 años, tienen sobrepeso. De ellos más de 600 millones son obesos.

Los investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos en el Reino Unido reclutaron a 150 voluntarios para grabar todo lo que comían y bebían – incluyendo la hora del día – en una aplicación de teléfono especial durante un período de tres semanas. En lugar de apegarse al régimen “tres comidas al día” de las décadas pasadas, se encontró que más de la mitad de los voluntarios estiraban el periodo de las comidas a través de más de 15 horas todos los días, con una gran parte de la alimentación total realizada después de las 6pm.

Según el artículo publicado en Cell Metabolism, en promedio, los voluntarios consumieron menos del 25 por ciento de sus calorías diarias totales antes del mediodía, y luego realmente intensificaron las cosas después de las 6pm cada noche, consumiendo más del 35 por ciento de sus calorías en la noche.

Uno de los investigadores, Shubhroz Gill comenta “Pero el punto principal de nuestro trabajo es que no sólo estamos consumiendo calorías en exceso, estamos consumiendolas más tarde en el día. No tenemos una manera de medir esto, pero es casi seguro que nuestros antepasados ​​no se quedaban despiertos hasta hasta la 1 am consumiendo una gran cantidad de calorías “.

Como explica Handwerk, los cambios metabólicos que tenemos durante todo el día han estado con nosotros a lo largo de la evolución humana, y mientras que solían ser gobernados por la luz natural y nuestros ritmos circadianos, la electricidad ha cambiado todo.

La buena noticia es que en realidad es bastante fácil de adoptar un horario de comidas más saludables, como descubrieron Gill y su equipo. Después de revisar los hábitos alimenticios terribles de sus 150 voluntarios, les pidieron usar la misma aplicación de teléfono del último experimento para ayudar a que se apeguen a horas de comer más reglamentadas. Se les permitió elegir cualquier hora que quisieran, siempre y cuando mantengan una ventana de comer de 8 a 11 horas, y tuvieron que ser coherentes al respecto durante un período de 16 semanas – incluyendo fines de semana.

El grupo terminó perdiendo un promedio de 3,27 kg en el transcurso del experimento, lo cual es interesante, porque no fueron instruidos para cambiar nada sobre el contenido real o cantidad de la dieta. Simplemente mantuvieron los mismos tiempos de comida exactos, día tras día.

El perder peso puede deberse tal vez a que la ventana de alimentación estricta hizo imposible disfrutar aperitivos de medianoche y porque los voluntarios estaban mejorando el sueño (algo que informaron durante todo el segundo experimento). Y también a que dejaban a sus cuerpos más horas al día sin comida permitiendo les digerir bien.

Fuente:

  • http://www.cell.com/cell-metabolism/abstract/S1550-4131(15)00462-3
  • http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/en/

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